Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
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Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
Una misión subacuatica
Como otras tantas veces antes que esa, la oscura mensajera de la sociedad de almas volaba por el cielo acariciando los tejados del Sereitei buscando entre todos los shinigamis que la habitaban a uno en especial. El mensaje que portaba citaba a la cámara de los 46 y ordenaba al shinigami a personarse de inmediato en el portal al mundo humano que se encontraba bajo la colina de la doble hoja y cruzar de inmediato el portal.
Por algún error burocrático tres mariposas salieron aquella mañana con el mismo mensaje, pero diferentes destinatarios. Cuando los shinigamis recibieron el mensaje no dudaron un instante en dejar de lado sus ocupaciones, por pequeñas o importantes que estas fuesen y corrieron todo lo rápido que sus piernas les permitieron hasta llegar al lugar señalado, donde un joven envuelto en una capa roja los esperaba asombrado.
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Última edición por data7 el Jue Oct 09, 2008 8:17 am, editado 2 veces
Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
Era una mañana muy tranquila. Estaba bajo la sombra de un árbol de los patios del cuartel de la División 10. Se estaba muy bien, la brisa fresca refrescaba agradablemente mi cuerpo mientras estaba tirado sin hacer nada en absoluto. En otra época, mientras vivía en el complejo de mi familia, esto habría sido imposible; siempre había algún miembro dispuesto a recordarte que en vez de descansar se podría estar estudiando o practicando…fuese lo que fuese…Por suerte me había trasladado al cuartel de la División 10 y podía disfrutar de momentos de relajación como este.
Hacía muy poco que había ingresado en la división y, a parte del trabajo rutinario de cualquier miembro de la 10, no había participado en ninguna misión. Había estado practicando en el dojo de la división de vez en cuando pero poco más. Esperaba que pronto hubiese más actividad.
Mientras yacía placidamente con los ojos cerrados, dejándome acariciar por la brisa, algo se poso en mi nariz un momento para, inmediatamente después, volver a emprender el vuelo. Abrí los ojos y me encontré con una mariposa infernal que revoloteaba frente a mi rostro.
Me incorporé, sentándome mientras apoyaba mi espalda en el tronco del árbol, y levante mi mano para que la mariposa se posara sobre ella. Portaba un mensaje de la cámara central de los 46, mi cuerpo se puso en tensión automáticamente. Debía presentarme en el portal al mundo humano, se encontraba en La Colina de la Doble Hoja (o de la Guillotina, etc.…ese lugar tenía demasiados nombres para mi gusto)
Me levanté y me lancé a la carrera hacia la enorme colina, tras un periodo de tiempo más o menos corto alcancé mi destino. Había un individuo con capa roja, supuse que era el enlace en la misión, o un compañero con el cual la haría. Me dirigí hacia él, cuando estuve a unos pasos de su espalda carraspeé.
-Hola, soy Rasdel, miembro de la división 10. He recibido una mariposa infernal, con órdenes de personarme aquí para una misión-dije.-
Hacía muy poco que había ingresado en la división y, a parte del trabajo rutinario de cualquier miembro de la 10, no había participado en ninguna misión. Había estado practicando en el dojo de la división de vez en cuando pero poco más. Esperaba que pronto hubiese más actividad.
Mientras yacía placidamente con los ojos cerrados, dejándome acariciar por la brisa, algo se poso en mi nariz un momento para, inmediatamente después, volver a emprender el vuelo. Abrí los ojos y me encontré con una mariposa infernal que revoloteaba frente a mi rostro.
Me incorporé, sentándome mientras apoyaba mi espalda en el tronco del árbol, y levante mi mano para que la mariposa se posara sobre ella. Portaba un mensaje de la cámara central de los 46, mi cuerpo se puso en tensión automáticamente. Debía presentarme en el portal al mundo humano, se encontraba en La Colina de la Doble Hoja (o de la Guillotina, etc.…ese lugar tenía demasiados nombres para mi gusto)
Me levanté y me lancé a la carrera hacia la enorme colina, tras un periodo de tiempo más o menos corto alcancé mi destino. Había un individuo con capa roja, supuse que era el enlace en la misión, o un compañero con el cual la haría. Me dirigí hacia él, cuando estuve a unos pasos de su espalda carraspeé.
-Hola, soy Rasdel, miembro de la división 10. He recibido una mariposa infernal, con órdenes de personarme aquí para una misión-dije.-

Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
Era una mañana bastante ajetreada dentro del cuartel general de la División 11. A primera hora de la mañana y todo el mundo dandose de ostias. Jon aquel día decidió hacerse el enfermo para salir más tarde de su cama. Se postraba en ella con las sabanas tiradas en el suelo, y el cojin hecho un obillo para poder apoyar la cabeza con más comodidad. -Esto es vida ... - Dijo Jon mirando al techo de su habitación. Luego soltó un gran suspiro de indiferencia, de esos que te hacen quedar más agusto.
Se mantubo tirado en la cama unos minutos, con los brazos tirados hacía atras con las manos por debajo de la cabeza, le resultaba más comodo.
De pronto soltó otro suspiro y soltó un; -¿Ahora, en este momento?.- Sus ojos veían como una mariposa infernal se acercaba hacía él con un vuelo irregular y cada vez más lento. Jon ni se imutó. La mariposa se le puso en su oído izquierdo y le soltó el mensaje. Ya con el mensaje dado la mariposa se fué por donde había venido.
*-Con que eso ... ¿Y porque a mí?-*. Pensaba Jon mientras se vestía para la ocasión. Se colocó su túnica de Shinigami como siempre. La parte de arriba la llevaba sacada y sin camiseta alguna, y la parte inferior como la de todos los Shinigamis. Cogió su balón, que estaba en un armario impecable (lo único límpio que había en esa habitación) y se fué.
Salió a paso lento, pues no tenía mucha prisa. Y andando poco a poco, y lanzando el balón arriba y abajo se dirigió hacía el lugar de encuentro.
Ya en el lugar se acercó a la punta, y vió que no había nadie. -¿Me e equivocado?- Se dijo. Pero luego cambió de opinión, oyó una voz que le resultaba minimamente conocida. Venía de la parte inferior de la colina, así que se inclinó lo suficiente para no caer y los vió. Allí estaban. Después de verlos saltó al vacio y al cabo de siete segundos ya se había plantado con ellos.
-Perdonad el retraso, me he dormido-. Dijo Jon. -Soy Jon.-Hizo una pequeña reverencia como señal de educación y se esperó haber que tocaba hacer ahora.
*-¿De que me suena este?-* Pensó mientras miraba al Shinigami normal.
Se mantubo tirado en la cama unos minutos, con los brazos tirados hacía atras con las manos por debajo de la cabeza, le resultaba más comodo.
De pronto soltó otro suspiro y soltó un; -¿Ahora, en este momento?.- Sus ojos veían como una mariposa infernal se acercaba hacía él con un vuelo irregular y cada vez más lento. Jon ni se imutó. La mariposa se le puso en su oído izquierdo y le soltó el mensaje. Ya con el mensaje dado la mariposa se fué por donde había venido.
*-Con que eso ... ¿Y porque a mí?-*. Pensaba Jon mientras se vestía para la ocasión. Se colocó su túnica de Shinigami como siempre. La parte de arriba la llevaba sacada y sin camiseta alguna, y la parte inferior como la de todos los Shinigamis. Cogió su balón, que estaba en un armario impecable (lo único límpio que había en esa habitación) y se fué.
Salió a paso lento, pues no tenía mucha prisa. Y andando poco a poco, y lanzando el balón arriba y abajo se dirigió hacía el lugar de encuentro.
Ya en el lugar se acercó a la punta, y vió que no había nadie. -¿Me e equivocado?- Se dijo. Pero luego cambió de opinión, oyó una voz que le resultaba minimamente conocida. Venía de la parte inferior de la colina, así que se inclinó lo suficiente para no caer y los vió. Allí estaban. Después de verlos saltó al vacio y al cabo de siete segundos ya se había plantado con ellos.
-Perdonad el retraso, me he dormido-. Dijo Jon. -Soy Jon.-Hizo una pequeña reverencia como señal de educación y se esperó haber que tocaba hacer ahora.
*-¿De que me suena este?-* Pensó mientras miraba al Shinigami normal.


Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
Me encontraba en la oficina del cuartel general de la División 1 como de costumbre, me mantenía concentrado organizando documentos y reportes, revisaba papel por papel, tenia la idea que permanecería en esa oficina el resto del día. Sin embargo una mariposa infernal entro revoloteando por la ventana de la habitación, se dirigió con cuidado hacia donde estaba sentado y se poso en mi hombro derecho para comunicarme el mensaje.
Luego de haberme hecho saber aquel mensaje, la mariposa infernal no tenia intención de quedarse en esa oscura habitación, la observe por unos segundos hasta que abandono la oficina por la misma ventana en donde había entrado.
Mi presencia era necesaria en el portal del mundo humano que se encontraba bajo la colina de la doble hoja. “¿qué ocurrirá?”- Dije mientras permanecía sentado frente al escritorio de la oficina de la División 1.
Sin perder mas tiempo me levante bruscamente, haciendo caer algunos documentos al suelo. Me dirigí al otro extremo de la habitación hasta llegar al armario para tomar mi bata de capitán, que me distinguía de los demás shinigamis y mi Zampakutoh.
Me acomode las cosas rápidamente y salí de aquel cuartel rumbo a el portal que indicaba el mensaje. Corrí tan rápido como pude, hasta llegar al final de aquella colina donde me detuve por unos instantes a observar el paisaje.
“Hoy hace un día hermoso”- Dije mientras miraba fijamente el claro cielo azul.
Reaccione de inmediato y continué mi camino hasta aquel portal del mundo humano. Una vez allí me tope con dos Shinigamis y un sujeto que portaba una capa roja.
“¡Tsk! Soy el ultimo en llegar, que mal quedo como capitán” me regañe.
“muy buenos días, perdonad la demora. Soy Riku capitán de la primera división, he recibido un mensaje que me ordenaba asistir a este lugar”.- Dije con respeto.
Luego de haberme hecho saber aquel mensaje, la mariposa infernal no tenia intención de quedarse en esa oscura habitación, la observe por unos segundos hasta que abandono la oficina por la misma ventana en donde había entrado.
Mi presencia era necesaria en el portal del mundo humano que se encontraba bajo la colina de la doble hoja. “¿qué ocurrirá?”- Dije mientras permanecía sentado frente al escritorio de la oficina de la División 1.
Sin perder mas tiempo me levante bruscamente, haciendo caer algunos documentos al suelo. Me dirigí al otro extremo de la habitación hasta llegar al armario para tomar mi bata de capitán, que me distinguía de los demás shinigamis y mi Zampakutoh.
Me acomode las cosas rápidamente y salí de aquel cuartel rumbo a el portal que indicaba el mensaje. Corrí tan rápido como pude, hasta llegar al final de aquella colina donde me detuve por unos instantes a observar el paisaje.
“Hoy hace un día hermoso”- Dije mientras miraba fijamente el claro cielo azul.
Reaccione de inmediato y continué mi camino hasta aquel portal del mundo humano. Una vez allí me tope con dos Shinigamis y un sujeto que portaba una capa roja.
“¡Tsk! Soy el ultimo en llegar, que mal quedo como capitán” me regañe.
“muy buenos días, perdonad la demora. Soy Riku capitán de la primera división, he recibido un mensaje que me ordenaba asistir a este lugar”.- Dije con respeto.
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Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
Cuando los tres Shinigamis llegaron al lugar acordado el joven de la capa roja se dio media vuelta y miro uno a uno a los tres Shinigamis. No le hacia falta mirarlos para saber que eran escoria. Un novato recién salido de la academia, un niño grande que todavía jugaba con pelotas y un capitán despreocupado que no le importaba llegar tarde al trabajo. La vida en el Sereitei malacostumbraba a sus habitantes, ya de por si inferiores a las pequeñas cucarachas que solían invadir la cocina de su piso de soltero.
Se giro nuevamente y rebuscando entre la ropa saco una pequeña caja de cerezo y la abrió dejando salir cuatro pequeñas mariposas azabache.
-no me gustáis, y no voy a hacer meritos para gustaros a vosotros. Sin embargo tengo un trabajo para vosotros que no puedo hacer por mi mismo. Y la cámara central a decidido que vosotros tres seáis mis herramientas.- dijo el muchacho con tono prepotente.
- existen ciertas almas humanas encerradas en un viejo barco que quiero rescatar, no os entrometáis y limitaros a practicarles el encierro del alma.
Sentencio el muchacho dejando que las mariposas hicieran su trabajo y abrieran el portal que los conduciría al mundo humano. El muchacho desapareció dentro del portal en un juego de luces y sombras mientras por debajo de la roja capa que ondeaba con la brisa los Shinigamis creyeron ver una cruz azul a su espalda desapareciendo en la profundidad del portal. Que permaneció abierto hasta que el último de los Shinigamis lo atravesó.
Se giro nuevamente y rebuscando entre la ropa saco una pequeña caja de cerezo y la abrió dejando salir cuatro pequeñas mariposas azabache.
-no me gustáis, y no voy a hacer meritos para gustaros a vosotros. Sin embargo tengo un trabajo para vosotros que no puedo hacer por mi mismo. Y la cámara central a decidido que vosotros tres seáis mis herramientas.- dijo el muchacho con tono prepotente.
- existen ciertas almas humanas encerradas en un viejo barco que quiero rescatar, no os entrometáis y limitaros a practicarles el encierro del alma.
Sentencio el muchacho dejando que las mariposas hicieran su trabajo y abrieran el portal que los conduciría al mundo humano. El muchacho desapareció dentro del portal en un juego de luces y sombras mientras por debajo de la roja capa que ondeaba con la brisa los Shinigamis creyeron ver una cruz azul a su espalda desapareciendo en la profundidad del portal. Que permaneció abierto hasta que el último de los Shinigamis lo atravesó.
Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
Jon que estaba apoyado ligeramente en un árbol cercano vió como el Shinigami que ahora se había esmuñido entre el portal les había dado un repasón, y los iba a tratar con desprecio.
-Vaya palo. Nos ha tocado una chulo ... - Dijo en voz baja mientras se incorporaba del árbol.
Mientras se acercaba al portal pensó en lo que había dicho; "Y la cámara central a decidido que vosotros tres seáis mis herramientas" *-Tan solo eran eso, herramientas. Que palo. Si tan sobrado que vá me largo y punto.-* Luego reflexionó sobre lo que había pensado anteriormente, se paró, y movió la cabeza de un lado al otro, dando dos sacudidas considerables. *-¿Pero que dices?. Despierta tío-*.
Ahora ya estaba delante del portal, paró nuevamente. Se giró, miró a los que iban a ser sus compañeros y con una leve reverencia soltó. -Pasad- Y ofreció paso al Capitan de la Primera División y al otro Shinigami. Por mu vago que fuera, siempre había tenido una educación de lo más enseñada y excelente.
Mientras esperaba que sus compañeros pasaran reflexionó sobre la imagen que anteriormente habían fijado sus ojos. Esa cruz que llevaba el Shinigami en la espalda, no sabía que podría ser, asín que tampoco le dió muchas vueltas y dejó de pensar. Era demasiado cansado para él, y aun más siendo primeras horas de la mañana.
-Vaya palo. Nos ha tocado una chulo ... - Dijo en voz baja mientras se incorporaba del árbol.
Mientras se acercaba al portal pensó en lo que había dicho; "Y la cámara central a decidido que vosotros tres seáis mis herramientas" *-Tan solo eran eso, herramientas. Que palo. Si tan sobrado que vá me largo y punto.-* Luego reflexionó sobre lo que había pensado anteriormente, se paró, y movió la cabeza de un lado al otro, dando dos sacudidas considerables. *-¿Pero que dices?. Despierta tío-*.
Ahora ya estaba delante del portal, paró nuevamente. Se giró, miró a los que iban a ser sus compañeros y con una leve reverencia soltó. -Pasad- Y ofreció paso al Capitan de la Primera División y al otro Shinigami. Por mu vago que fuera, siempre había tenido una educación de lo más enseñada y excelente.
Mientras esperaba que sus compañeros pasaran reflexionó sobre la imagen que anteriormente habían fijado sus ojos. Esa cruz que llevaba el Shinigami en la espalda, no sabía que podría ser, asín que tampoco le dió muchas vueltas y dejó de pensar. Era demasiado cansado para él, y aun más siendo primeras horas de la mañana.


Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
Me encontraba frente al joven adusto de capa roja, fui el 1º de tres. Los otros resultaron ser:
El segundo en llegar, un joven shnigami que era unos años más joven que yo y un tanto más bajo también, pelo corto y marrón. Tenía los ojos de color verde claro, su oreja izquierda estaba adornada por un pendiente en pincho negro. Portaba un balón ovoide.
-Perdonad el retraso, me he dormido. Soy Jon- dijo el joven shinigami haciendo una leve reverencia al presentarse.-
Asentí con mi cabeza y dije: Rasdel, encantado.
Un momento después llegó el tercer y último shinigami. Un taichou que lucia la insignia de la división 1. Era casi de la estatura del otro shinigami, Jon, y delgado. Sus ojos de color marrón iban a juego con su pelo, castaño oscuro, recogido en una cola de caballo. Me pareció ver alguna cicatriz por el cuello, pero por no ser maleducado no me quedé mirándolo.
-Muy buenos días, perdonad la demora. Soy Riku capitán de la primera división, he recibido un mensaje que me ordenaba asistir a este lugar.-dijo el recién llegado.-
Volví a presentarme como Rasdel y entonces el joven de la capa se digno a dirigirnos la palabra, no sin antes dirigirnos una mirada de desdén, desprecio… no sabría precisar la magnitud de sentimientos de repulsión que despertábamos en el…
Se giró y rebuscando brevemente en sus pertenencias saco una cajita de cerezo de la que salieron 4 mariposas.
-No me gustáis, y no voy a hacer meritos para gustaros a vosotros. Sin embargo tengo un trabajo para vosotros que no puedo hacer por mi mismo. Y la cámara central ha decidido que vosotros tres seáis mis herramientas.- dijo el muchacho con tono prepotente.
- Existen ciertas almas humanas encerradas en un viejo barco que quiero rescatar, no os entrometáis y limitaros a practicarles el encierro del alma.-dijo a continuación.
Era tan odioso como aparentaba…Escuche a Jon murmurar algo pero no llegué a entenderlo. El chico de la capa se internó sin mediar palabra en el portal recién abierto con un bonito juego de luces y sombras.
Jon se adelantó hacia le portal y nos ofreció pasar primero con una leve reverencia, al muchacho le gustaban demasiado las reverencias, pensé. A mi en una misión me gustaba andarme con tanta buena educación, mejor estar atento a otras cosas.
-Entonces, iré yo primero.-dije.-
Me encaminé al portal con paso decidido y lo crucé no sin cierta emoción floreciendo en mi interior.
El segundo en llegar, un joven shnigami que era unos años más joven que yo y un tanto más bajo también, pelo corto y marrón. Tenía los ojos de color verde claro, su oreja izquierda estaba adornada por un pendiente en pincho negro. Portaba un balón ovoide.
-Perdonad el retraso, me he dormido. Soy Jon- dijo el joven shinigami haciendo una leve reverencia al presentarse.-
Asentí con mi cabeza y dije: Rasdel, encantado.
Un momento después llegó el tercer y último shinigami. Un taichou que lucia la insignia de la división 1. Era casi de la estatura del otro shinigami, Jon, y delgado. Sus ojos de color marrón iban a juego con su pelo, castaño oscuro, recogido en una cola de caballo. Me pareció ver alguna cicatriz por el cuello, pero por no ser maleducado no me quedé mirándolo.
-Muy buenos días, perdonad la demora. Soy Riku capitán de la primera división, he recibido un mensaje que me ordenaba asistir a este lugar.-dijo el recién llegado.-
Volví a presentarme como Rasdel y entonces el joven de la capa se digno a dirigirnos la palabra, no sin antes dirigirnos una mirada de desdén, desprecio… no sabría precisar la magnitud de sentimientos de repulsión que despertábamos en el…
Se giró y rebuscando brevemente en sus pertenencias saco una cajita de cerezo de la que salieron 4 mariposas.
-No me gustáis, y no voy a hacer meritos para gustaros a vosotros. Sin embargo tengo un trabajo para vosotros que no puedo hacer por mi mismo. Y la cámara central ha decidido que vosotros tres seáis mis herramientas.- dijo el muchacho con tono prepotente.
- Existen ciertas almas humanas encerradas en un viejo barco que quiero rescatar, no os entrometáis y limitaros a practicarles el encierro del alma.-dijo a continuación.
Era tan odioso como aparentaba…Escuche a Jon murmurar algo pero no llegué a entenderlo. El chico de la capa se internó sin mediar palabra en el portal recién abierto con un bonito juego de luces y sombras.
Jon se adelantó hacia le portal y nos ofreció pasar primero con una leve reverencia, al muchacho le gustaban demasiado las reverencias, pensé. A mi en una misión me gustaba andarme con tanta buena educación, mejor estar atento a otras cosas.
-Entonces, iré yo primero.-dije.-
Me encaminé al portal con paso decidido y lo crucé no sin cierta emoción floreciendo en mi interior.

Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
Luego de incorporarme al grupo, examine levemente el aspecto de aquellos dos Shinigamis.
Uno de ellos era mucho más alto que yo, incluso era el más alto entre los shinigamis. Su pelo era de color castaño oscuro y llevaba un peinado en forma de cresta, con un mechón que le caí en medio de la frente y tenia los ojos de un marrón oscuro.
-Rasdel, encantado.- respondió el muchacho educadamente a mi llegada.
-“Mucho gusto”- Le dije mientras asentía con la cabeza.
El otro Shinigami respondía al nombre de Jon, llevaba un llamativo pendiente negro en su oreja izquierda, tenia el pelo corto de color marrón, sus ojos eran verdes claros y portaba un balón en forma de ovoide. También más alto y corpulento que yo.
A diferencia del anterior este aparentaba ser un sujeto despreocupado, aproveche para saludarle con mi mano derecha, educadamente.
De pronto el sujeto de la capa roja comenzó a mirarnos detalladamente uno por uno, con una mirada de indiferencia y desprecio. Se giro bruscamente y comenzó a rebuscar entre su ropa en donde saco una pequeña caja de cerezo, justo después la abrió dejando salir de su interior a cuatro mariposas.
-no me gustáis, y no voy a hacer meritos para gustaros a vosotros. Sin embargo tengo un trabajo para vosotros que no puedo hacer por mi mismo. Y la cámara central a decidido que vosotros tres seáis mis herramientas.- dijo el muchacho con tono prepotente.
-existen ciertas almas humanas encerradas en un viejo barco que quiero rescatar, no os entrometáis y limitaros a practicarles el encierro del alma. –Continuo.
“¿herramientas?”- Repetí. Que sujeto más grosero.- Pensé. No me agradaba para nada aquel tipo, por lo que también le miraba con indiferencia.
Después de que el sujeto dejara de emitir palabras, le cedió el paso a las mariposas para que abrieran el portal que nos llevaría hasta el mundo humano. No tardo en cruzarlo y desaparecer en el, aunque pude notar una especia de cruz azul en su espalda. ¿qué significara?- Pensé.
Jon con una reverencia nos cedio el paso a Rasdel y a mi. Sentía una emoción dentro de mi, aunque con un poco de nostalgia al saber que visitaría el mundo donde solo viví por cuatro años. Había visitado el mundo humano en otras ocasiones aunque aun así aun no podía evitar sentir un poco de tristeza.
Rasdel paso primero, yo le seguí el paso hasta ser cubiertos por luces y sombras, significaba que estabamos llegando al mundo humano.
Uno de ellos era mucho más alto que yo, incluso era el más alto entre los shinigamis. Su pelo era de color castaño oscuro y llevaba un peinado en forma de cresta, con un mechón que le caí en medio de la frente y tenia los ojos de un marrón oscuro.
-Rasdel, encantado.- respondió el muchacho educadamente a mi llegada.
-“Mucho gusto”- Le dije mientras asentía con la cabeza.
El otro Shinigami respondía al nombre de Jon, llevaba un llamativo pendiente negro en su oreja izquierda, tenia el pelo corto de color marrón, sus ojos eran verdes claros y portaba un balón en forma de ovoide. También más alto y corpulento que yo.
A diferencia del anterior este aparentaba ser un sujeto despreocupado, aproveche para saludarle con mi mano derecha, educadamente.
De pronto el sujeto de la capa roja comenzó a mirarnos detalladamente uno por uno, con una mirada de indiferencia y desprecio. Se giro bruscamente y comenzó a rebuscar entre su ropa en donde saco una pequeña caja de cerezo, justo después la abrió dejando salir de su interior a cuatro mariposas.
-no me gustáis, y no voy a hacer meritos para gustaros a vosotros. Sin embargo tengo un trabajo para vosotros que no puedo hacer por mi mismo. Y la cámara central a decidido que vosotros tres seáis mis herramientas.- dijo el muchacho con tono prepotente.
-existen ciertas almas humanas encerradas en un viejo barco que quiero rescatar, no os entrometáis y limitaros a practicarles el encierro del alma. –Continuo.
“¿herramientas?”- Repetí. Que sujeto más grosero.- Pensé. No me agradaba para nada aquel tipo, por lo que también le miraba con indiferencia.
Después de que el sujeto dejara de emitir palabras, le cedió el paso a las mariposas para que abrieran el portal que nos llevaría hasta el mundo humano. No tardo en cruzarlo y desaparecer en el, aunque pude notar una especia de cruz azul en su espalda. ¿qué significara?- Pensé.
Jon con una reverencia nos cedio el paso a Rasdel y a mi. Sentía una emoción dentro de mi, aunque con un poco de nostalgia al saber que visitaría el mundo donde solo viví por cuatro años. Había visitado el mundo humano en otras ocasiones aunque aun así aun no podía evitar sentir un poco de tristeza.
Rasdel paso primero, yo le seguí el paso hasta ser cubiertos por luces y sombras, significaba que estabamos llegando al mundo humano.
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Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
Un gato manchado a rayas ocres se asusto al ver aparecer en un pequeño callejón apartado de cualquier vía principal cuatro figuras nacidas de un luminoso portal. Era de noche y llovía fuertemente aunque eso no parecía importarles a las personas que paseaban bajo la luna de aquella noche.
Las cuatro figuras abandonaron el callejón liderados por el
muchacho de rojo que se negaba a decir una sola palabra. Cruzaron por cuatro calles y llegaron a una plaza abarrotada de gente; un canal cruzaba la cale en vertical dividiéndola en dos taludes unidos por una infinidad de puentes. A los lados un farol rojo iluminaba la entrada a cada edificio y en sus fachadas acristaladas las mujeres exhibían sus atributos a adultos viejos y niños que por allí paseaban.
El muchacho de la capa dudo por unos instantes si proseguir el camino o buscar un ruta alternativa, el “Red Light District” de Ámsterdam no era donde quería que lo vieran paseando solo por la noche. Sin embargo era el camino más rápido a su destino.
Se armo de valor y acomodo la capa para que difícilmente se le pudiera ver la cara. Esquivando peatones y fintando a las mujeres que le prometían el paraíso a cambio de un mas que bien pagado jornal atravesó el distrito sin mirar atrás, confiando en que los tres Shinigamis lo siguieran sin demasiados problemas, a diferencia de el, ellos eran invisibles e inexistentes al tacto de los vivos.
El muchacho apretó el paso con el fin de salir cuanto antes
de aquel lugar y no hizo caso de nada cuanto pasaba a su alrededor, su objetivo se encontraba al final de la calle, en el puerto, así que no se dio cuenta de que sus tres herramientas se habían detenido, estupefactos al escuchar la voz de una mujer que se dirigía directamente a ellos.
-hey freak, queréis pasar un rato divertido los tres?- pregunto la voz helando la sangre de los Shinigamis.
Una mujer de melena rojiza y gafas de sol hacia girar un bolso de lentejuelas como si de las aspas de un molino se trataran. Vestía una chaquetilla de manga larga y cuello de plumas, Un pantalón del tipo slip varias tallas mas pequeño de lo que debería gastar, pues le quedaba ceñido al cuerpo y a su figura despampanante aun teniendo el botón y la bragueta abiertos, mostrando la blanca lencería que vestía, sin duda para
“mostrar el genero” a los posibles clientes.
Del pecho le colgaban cadenas y collares de todo tipo, forma y tamaño lo que hacia casi imposible ver que se trataba de un alma a la que apenas le faltaban unos pocos eslabones para transformarse en Hollow.
-venga, no seáis sosos- acusaba la mujer, que todavía no era consciente de su fallecimiento, a los extranjeros “frikis” como los había llamado por sus extrañas ropas.
Las cuatro figuras abandonaron el callejón liderados por el
muchacho de rojo que se negaba a decir una sola palabra. Cruzaron por cuatro calles y llegaron a una plaza abarrotada de gente; un canal cruzaba la cale en vertical dividiéndola en dos taludes unidos por una infinidad de puentes. A los lados un farol rojo iluminaba la entrada a cada edificio y en sus fachadas acristaladas las mujeres exhibían sus atributos a adultos viejos y niños que por allí paseaban.
El muchacho de la capa dudo por unos instantes si proseguir el camino o buscar un ruta alternativa, el “Red Light District” de Ámsterdam no era donde quería que lo vieran paseando solo por la noche. Sin embargo era el camino más rápido a su destino.
Se armo de valor y acomodo la capa para que difícilmente se le pudiera ver la cara. Esquivando peatones y fintando a las mujeres que le prometían el paraíso a cambio de un mas que bien pagado jornal atravesó el distrito sin mirar atrás, confiando en que los tres Shinigamis lo siguieran sin demasiados problemas, a diferencia de el, ellos eran invisibles e inexistentes al tacto de los vivos.
El muchacho apretó el paso con el fin de salir cuanto antes
de aquel lugar y no hizo caso de nada cuanto pasaba a su alrededor, su objetivo se encontraba al final de la calle, en el puerto, así que no se dio cuenta de que sus tres herramientas se habían detenido, estupefactos al escuchar la voz de una mujer que se dirigía directamente a ellos.
-hey freak, queréis pasar un rato divertido los tres?- pregunto la voz helando la sangre de los Shinigamis.
Una mujer de melena rojiza y gafas de sol hacia girar un bolso de lentejuelas como si de las aspas de un molino se trataran. Vestía una chaquetilla de manga larga y cuello de plumas, Un pantalón del tipo slip varias tallas mas pequeño de lo que debería gastar, pues le quedaba ceñido al cuerpo y a su figura despampanante aun teniendo el botón y la bragueta abiertos, mostrando la blanca lencería que vestía, sin duda para
“mostrar el genero” a los posibles clientes.
Del pecho le colgaban cadenas y collares de todo tipo, forma y tamaño lo que hacia casi imposible ver que se trataba de un alma a la que apenas le faltaban unos pocos eslabones para transformarse en Hollow.
-venga, no seáis sosos- acusaba la mujer, que todavía no era consciente de su fallecimiento, a los extranjeros “frikis” como los había llamado por sus extrañas ropas.
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Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
Traspasé el portal tras el chico de la capa. La emoción que había sentido se multiplicó al estar ya en el mundo humano. Nunca lo había visto, ni estado en él. Por lo tanto en esos instantes me era imposible cerrar los ojos y dejar de observar con curiosidad todo lo que me rodeaba.
Nos encontrábamos en un callejón, un gato a rayas ocres se asustó al vernos aparecer. Era de noche y llovía fuertemente, caminábamos bajo la lluvia tras el joven de la capa roja. Este marcho al frente sin mediar palabra, esto me bajo de la nubes. Estaba en una misión debía estar alerta, ya podría observar como era le mundo humano en otra ocasión.
Seguí al joven bajo la lluvia, fuimos avanzando a través de 4 calles bajo la lluvia intensa hasta llegar a una plaza atestada de gente; de ella partía una calle dividida en dos por un canal, las dos partes estaban conectadas entre sí por una serie de puentes. Reinaba el color rojo por doquier, luces de neon, faroles…y en las fachadas había infinidad de escaparates con mujeres… atrayendo clientela…
Me pregunté a que nos habría traído el silencioso joven a este lugar. Al fin y al cabo se suponía que íbamos a un barco a realizar el entierro del alma a varios espíritus atrapados en el lugar…Sin embargo, nos encontrábamos en el barrio “libertino” de una ciudad…
Me quedé mirando la espalda del joven mientras avanzábamos entre la gente, se estaba arrebujando en su capa, quizás tenía frió pensé. Comenzó a esquivar a la gente y evitar a las damas de la noche que le ofrecían sus encantos. Algo no encajaba…
Los shinigamis éramos invisibles al ojo humano, no podían vernos. Sin embargo, el joven tenía que evitar a las prostitutas que le ofrecían sus encantos, mientras que nosotros pasábamos sin ser advertidos. Deduje que por lo tanto no era un shinigami, pero entonces ¿Quién era? y, quizás más importante, ¿Qué? El joven apretó el paso y le imité mientras pensaba sobre eso. Vino a mi mente la cruz azul que me pareció ver en su espalda al cruzar el portal, me resultaba ligeramente familiar pero no llegaba a relacionarlo a nada concreto. Entonces vi interrumpida mí reflexión.
-hey freaks, ¿queréis pasar un rato divertido los tres?- dijo alguien a nuestras espaldas.
Se me helo la sangre por un momento y contuve un escalofrío que me subía por la espalda, me giré para ver quién se había dirigido a nosotros. Una mujer de melena rojiza y gafas de sol hacia girar un bolso de lentejuelas a nuestras espaldas, mirándonos directamente. Me quedé aturdido un par de segundos.
Vestía una chaquetilla de manga larga y cuello de plumas, Un pantalón del tipo slip varias tallas más pequeño de lo que debería gastar, pues le quedaba ceñido al cuerpo y a su figura despampanante aun teniendo el botón y la bragueta abiertos, mostrando lencería blanca… ¡¿Qué ocurría aquí?!
-venga, no seáis sosos-continuó.
Miré a mí alrededor en busca de alguna reacción a la extraña situación, pero nadie más parecía vernos. ¿Por qué esta mujer lo hacia? Me acerqué varios pasos hacia ella con cautela y me detuve, metiendo la mano en mí traje con actitud desenfadada. Era una postura que había visto hacer varias veces a miembros de mi familia en actitud informal, de esta forma, podía tocar la tranquilizadora empuñadura de mi tanto sin mostrarme agresivo cogiendo la empuñadura de mi zampakutou, cosa que como mínimo alteraría a la mujer.
Miré de arriba abajo a la mujer tratando de evitar que pareciera que buscaba sus servicios. Algo no me encajaba pero se me escapaba el qué. A un shinigami solo le podían ver otro shinigami, los hollow, los plus o bien humanos con cierta cantidad de poder (pero esto último era extraño de encontrar...). Ni era shinigami, ni era hollow… así que o bien era un plus o una humana con un poder espiritual fuerte…
Instintivamente miré al abarrotado pecho de la dama de la noche en busca de una cadena que no fuese adorno.
Nos encontrábamos en un callejón, un gato a rayas ocres se asustó al vernos aparecer. Era de noche y llovía fuertemente, caminábamos bajo la lluvia tras el joven de la capa roja. Este marcho al frente sin mediar palabra, esto me bajo de la nubes. Estaba en una misión debía estar alerta, ya podría observar como era le mundo humano en otra ocasión.
Seguí al joven bajo la lluvia, fuimos avanzando a través de 4 calles bajo la lluvia intensa hasta llegar a una plaza atestada de gente; de ella partía una calle dividida en dos por un canal, las dos partes estaban conectadas entre sí por una serie de puentes. Reinaba el color rojo por doquier, luces de neon, faroles…y en las fachadas había infinidad de escaparates con mujeres… atrayendo clientela…
Me pregunté a que nos habría traído el silencioso joven a este lugar. Al fin y al cabo se suponía que íbamos a un barco a realizar el entierro del alma a varios espíritus atrapados en el lugar…Sin embargo, nos encontrábamos en el barrio “libertino” de una ciudad…
Me quedé mirando la espalda del joven mientras avanzábamos entre la gente, se estaba arrebujando en su capa, quizás tenía frió pensé. Comenzó a esquivar a la gente y evitar a las damas de la noche que le ofrecían sus encantos. Algo no encajaba…
Los shinigamis éramos invisibles al ojo humano, no podían vernos. Sin embargo, el joven tenía que evitar a las prostitutas que le ofrecían sus encantos, mientras que nosotros pasábamos sin ser advertidos. Deduje que por lo tanto no era un shinigami, pero entonces ¿Quién era? y, quizás más importante, ¿Qué? El joven apretó el paso y le imité mientras pensaba sobre eso. Vino a mi mente la cruz azul que me pareció ver en su espalda al cruzar el portal, me resultaba ligeramente familiar pero no llegaba a relacionarlo a nada concreto. Entonces vi interrumpida mí reflexión.
-hey freaks, ¿queréis pasar un rato divertido los tres?- dijo alguien a nuestras espaldas.
Se me helo la sangre por un momento y contuve un escalofrío que me subía por la espalda, me giré para ver quién se había dirigido a nosotros. Una mujer de melena rojiza y gafas de sol hacia girar un bolso de lentejuelas a nuestras espaldas, mirándonos directamente. Me quedé aturdido un par de segundos.
Vestía una chaquetilla de manga larga y cuello de plumas, Un pantalón del tipo slip varias tallas más pequeño de lo que debería gastar, pues le quedaba ceñido al cuerpo y a su figura despampanante aun teniendo el botón y la bragueta abiertos, mostrando lencería blanca… ¡¿Qué ocurría aquí?!
-venga, no seáis sosos-continuó.
Miré a mí alrededor en busca de alguna reacción a la extraña situación, pero nadie más parecía vernos. ¿Por qué esta mujer lo hacia? Me acerqué varios pasos hacia ella con cautela y me detuve, metiendo la mano en mí traje con actitud desenfadada. Era una postura que había visto hacer varias veces a miembros de mi familia en actitud informal, de esta forma, podía tocar la tranquilizadora empuñadura de mi tanto sin mostrarme agresivo cogiendo la empuñadura de mi zampakutou, cosa que como mínimo alteraría a la mujer.
Miré de arriba abajo a la mujer tratando de evitar que pareciera que buscaba sus servicios. Algo no me encajaba pero se me escapaba el qué. A un shinigami solo le podían ver otro shinigami, los hollow, los plus o bien humanos con cierta cantidad de poder (pero esto último era extraño de encontrar...). Ni era shinigami, ni era hollow… así que o bien era un plus o una humana con un poder espiritual fuerte…
Instintivamente miré al abarrotado pecho de la dama de la noche en busca de una cadena que no fuese adorno.

Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
Jon fué el último en adentrarse al portal antes de que se cerrara. Antes de entrar sintió como unas mariposas que reboloteaban por su estómago, inquietas, a la espera de algo grande. Cada vez notaba más y más mariposas, así que en un intento de hacerlas desparecer entró en el portal.
Cuándo abrió los ojos de nuevo contempló el lugar donde estaban. Era oscuro, dejado, y sucio. Estaban metidos en un callejón de los más oscuro donde tan solo se veía a un gato viejo que merondeaba por allí. Después vió como el Shinigami de la capa roja empezaba a caminar así que sin decir nada, le siguió. *-Oh, lluvia, como me gusta-*. Pensó Jon mientras caminaba detrás del Shinigami de capa roja, que por alguna extraña razón, se tapaba el rostro.
Mientras duraba el camino Jon iba contemplando su alrededor. Por las calles que pasaban ahora eran mucho más distintas a donde habían estado antes, el viejo callejón. Parecía un festival de luces y aparadores para todos los gustos. Jon no pudo controlar su "instinto masculino" y alguna que otra vez giró la cara para contemplar las chicas que exhibian sus cuerpos y dotes a la gente. Habían para todos los gustos.
A medida que avanzaban el Shinigami con capa roja aligeraba el paso, y esquivaba cada vez com más astucía a los mujeres que le ofrecína compañia. *-Parece que almenos es "decente"-* Pensó Jon al ver que pasaba de todas las mujeres. Pero de pronto algo se le cruzó en mente. Él, era un Shinigami, y era lógico que no le vieran, pero al joven de capa roja le veían, ¿porque?. Jon no se lo sabía responder, aunque tampoco se paró a pensar. Siguió caminando detrás de el chico de capa roja mientras le caían gotas de agua fría por todo el cuerpo.
De golpe el chico de capa roja se paró, y Jon con el. *-¿Será este el lugar?-*. Se preguntó Jon. Pero el mismo se respondió al cabo de unos momentos. Una voz les había hablado. No podía ser, era imposible, ellos eran invisibles a la vista de un simple humano, o humana. Jon se giró para ver quien era la que hablaba. ¡Era una mujer!. Para sorpresa de Jon. La ropa que llevaba brillaba por su ausencia. Era corta y apretada, claro estaba que era para exhibir su cuerpo a los hombres que pasaran por ahí.
La mujer mencionó frases a las que Jon no prestó importancia, tan solo le prestaba atención a su cuerpo. La repasó de arriba abajo en busca de alguno. Empezó por los pies, prosiguió subiendo por las delgadas pero exhuberantes piernas, pasó por su cintura y .. *-¡Bualá!. Aquí esta-*. Reflexionó Jon. Aquella no era una cadena de adorno, para nada.
Cuándo abrió los ojos de nuevo contempló el lugar donde estaban. Era oscuro, dejado, y sucio. Estaban metidos en un callejón de los más oscuro donde tan solo se veía a un gato viejo que merondeaba por allí. Después vió como el Shinigami de la capa roja empezaba a caminar así que sin decir nada, le siguió. *-Oh, lluvia, como me gusta-*. Pensó Jon mientras caminaba detrás del Shinigami de capa roja, que por alguna extraña razón, se tapaba el rostro.
Mientras duraba el camino Jon iba contemplando su alrededor. Por las calles que pasaban ahora eran mucho más distintas a donde habían estado antes, el viejo callejón. Parecía un festival de luces y aparadores para todos los gustos. Jon no pudo controlar su "instinto masculino" y alguna que otra vez giró la cara para contemplar las chicas que exhibian sus cuerpos y dotes a la gente. Habían para todos los gustos.
A medida que avanzaban el Shinigami con capa roja aligeraba el paso, y esquivaba cada vez com más astucía a los mujeres que le ofrecína compañia. *-Parece que almenos es "decente"-* Pensó Jon al ver que pasaba de todas las mujeres. Pero de pronto algo se le cruzó en mente. Él, era un Shinigami, y era lógico que no le vieran, pero al joven de capa roja le veían, ¿porque?. Jon no se lo sabía responder, aunque tampoco se paró a pensar. Siguió caminando detrás de el chico de capa roja mientras le caían gotas de agua fría por todo el cuerpo.
De golpe el chico de capa roja se paró, y Jon con el. *-¿Será este el lugar?-*. Se preguntó Jon. Pero el mismo se respondió al cabo de unos momentos. Una voz les había hablado. No podía ser, era imposible, ellos eran invisibles a la vista de un simple humano, o humana. Jon se giró para ver quien era la que hablaba. ¡Era una mujer!. Para sorpresa de Jon. La ropa que llevaba brillaba por su ausencia. Era corta y apretada, claro estaba que era para exhibir su cuerpo a los hombres que pasaran por ahí.
La mujer mencionó frases a las que Jon no prestó importancia, tan solo le prestaba atención a su cuerpo. La repasó de arriba abajo en busca de alguno. Empezó por los pies, prosiguió subiendo por las delgadas pero exhuberantes piernas, pasó por su cintura y .. *-¡Bualá!. Aquí esta-*. Reflexionó Jon. Aquella no era una cadena de adorno, para nada.


Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
Después de que aquella luz resplandeciente que emitía el portal me cubriera por completo, llegue a un oscuro callejón del mundo humano. El suelo estaba empapado y del cielo caían fuertes gotas de agua, eso solo podía significar que estaba lloviendo; me emocione al ver caer la lluvia, ya que en la sociedad de almas cosas como estas no solían ocurrir, de pronto note que algo desconocido se movió en un extremo de aquel callejón. Se trataba de un gato asustado al ver nuestra aparición.
El sujeto de capa roja comenzó a caminar sin decir nada, comprendí que debía seguirle y que la misión había comenzado, por lo que debía permanecer atento. Camine sin pausa detrás de el, cruzamos algunas calles hasta llegar a una plaza llena de gente. Observe con cuidado aquel lugar, tenia un ambiente bastante animado con una variedad de luces, personas caminando de un lado a otro y mujeres mostrando sus cuerpos al publico.
El sujeto de rojo se cubrió su rostro con su capa y continuo el camino, esquivando a las personas y evitando tener algo que ver con las mujeres que le ofrecían su cuerpo a cambio de una buena cantidad de dinero, de pronto reaccione y note que algo no estaba bien.
Se suponía que éramos Shinigamis y los humanos no podían vernos, ni sentir nuestra presencia. Sin embargo las personas podían ver al sujeto de rojo, incluso interactuar con el, solo los Shinigamis, Plus o los Hollow puede percibir nuestras almas.
¿qué ocurre?¿quién es ese sujeto- Me pregunte.
No paraba de hacerme las mismas preguntas, mientras seguía caminando. Quizás era porque estaba usando un gigai- me dije. Esa era la explicación mas lógica que podía encontrar en ese momento aunque tenia poco sentido, manteniendo en cuenta la misión que debíamos cumplir.
El sujeto se adelanto y se detuvo de repente al final del camino. Seguro habíamos llegado al lugar indicado.
-¿hey freak, queréis pasar un rato divertido los tres? – Exclamaba una fuerte voz a mis espaldas.
Me gire para saber de donde provenía la voz. Se trataba de una mujer de cabello rojo y con gafas de sol, vestía ropa bastante corta dejando a la vista su ropa interior de una manera “provocativa”.
Revise con cuidado a mi alrededor en busca de los “tres” a los que se refería. El lugar estaba solo, los únicos presentes éramos tres shinigamis y aquella mujer.
¿Acaso se refería a nosotros?- Me pregunte.
venga, no seáis sosos- Nos decía de nuevo la mujer.
No nos quitaba la mirada de encima, sin duda la mujer podía vernos sin problemas. No lo podía creer, ningún humano común es capaz de ver a las almas y mucho menos si se trataban de Shinigamis, solo podía encontrar una explicación ...no era humana.
Revise con mis ojos el pecho de la mujer en busca de una cadena que confirmara el hecho de que no era una humana. No era fácil comprobarlo ya que la multitud de cadenas y collares de adorno que llevaba la mujer, dificultaba la visión.
El sujeto de capa roja comenzó a caminar sin decir nada, comprendí que debía seguirle y que la misión había comenzado, por lo que debía permanecer atento. Camine sin pausa detrás de el, cruzamos algunas calles hasta llegar a una plaza llena de gente. Observe con cuidado aquel lugar, tenia un ambiente bastante animado con una variedad de luces, personas caminando de un lado a otro y mujeres mostrando sus cuerpos al publico.
El sujeto de rojo se cubrió su rostro con su capa y continuo el camino, esquivando a las personas y evitando tener algo que ver con las mujeres que le ofrecían su cuerpo a cambio de una buena cantidad de dinero, de pronto reaccione y note que algo no estaba bien.
Se suponía que éramos Shinigamis y los humanos no podían vernos, ni sentir nuestra presencia. Sin embargo las personas podían ver al sujeto de rojo, incluso interactuar con el, solo los Shinigamis, Plus o los Hollow puede percibir nuestras almas.
¿qué ocurre?¿quién es ese sujeto- Me pregunte.
No paraba de hacerme las mismas preguntas, mientras seguía caminando. Quizás era porque estaba usando un gigai- me dije. Esa era la explicación mas lógica que podía encontrar en ese momento aunque tenia poco sentido, manteniendo en cuenta la misión que debíamos cumplir.
El sujeto se adelanto y se detuvo de repente al final del camino. Seguro habíamos llegado al lugar indicado.
-¿hey freak, queréis pasar un rato divertido los tres? – Exclamaba una fuerte voz a mis espaldas.
Me gire para saber de donde provenía la voz. Se trataba de una mujer de cabello rojo y con gafas de sol, vestía ropa bastante corta dejando a la vista su ropa interior de una manera “provocativa”.
Revise con cuidado a mi alrededor en busca de los “tres” a los que se refería. El lugar estaba solo, los únicos presentes éramos tres shinigamis y aquella mujer.
¿Acaso se refería a nosotros?- Me pregunte.
venga, no seáis sosos- Nos decía de nuevo la mujer.
No nos quitaba la mirada de encima, sin duda la mujer podía vernos sin problemas. No lo podía creer, ningún humano común es capaz de ver a las almas y mucho menos si se trataban de Shinigamis, solo podía encontrar una explicación ...no era humana.
Revise con mis ojos el pecho de la mujer en busca de una cadena que confirmara el hecho de que no era una humana. No era fácil comprobarlo ya que la multitud de cadenas y collares de adorno que llevaba la mujer, dificultaba la visión.
Division 01: ¡Make your own rules!




Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
El muchacho de la capa salio corriendo de aquella calle y llego al puerto. Miro al agua buscando algo en concreto y cuando lo encontró hablo con voz clara para que todos pudieran escucharlo.
-aquel es nuestro barco.
Al no escuchar respuesta alguna se giro y vio que los Shinigamis se habían perdido en algún lugar del barrio rojo. Maldijo con todas sus fuerzas la raza shinigami y su doble moralidad. Fuera como fuese el no volvería a
entrar a aquella repulsiva calle a buscar y a gritar como un loco. Si algo le molestaba en el mundo era que la gente lo viera “hablando solo”.
Mientras, a mitad del barrio de los farolillos rojos los
tres Shinigamis se preguntaban por que un Shinigami esquivaba humanos y por que un humano podía ver Shinigamis; Parecía el mundo al revés.
Los tres Shinigamis que se habían detenido en seco giraron sobre sus pies y miraron inquisitivamente a la mujer. Pocos centímetros de su piel estaban cubiertos pero los pocos centímetros que realmente interesaban a los Shinigamis resultaron ser los más ocultos.
La mujer, sorprendida los miro asustada, y esperanzada. Hacia ya tiempo que nadie la contrataba o siquiera la miraban y había llegado a cuestionarse su belleza, que en un tiempo no demasiado lejano tantas ganancias le había dado. Aparto las grandes gafas de sol de su mirada y detuvo la rotación del bolso al instante para comenzar un baile contoneante ensalzando su cuerpo tratando de caldear el ambiente.
Lo tres Shinigamis continuaron largo tiempo mirando
inquisitivamente el pecho de la prostituta lo que hizo que esta comenzara a asustarse. Después de un tiempo sin clientela había conseguido captar a unos muy raros que parecía tuvieran en mente un “menage au trua” u otra clase de servicios que ella jamás había aceptado.
-os gusta lo que veis?- pregunto con voz temblorosa.
- 50 euros servicio mínimo, solo acepto clientes de uno a uno. -Informo cesando el bailoteo de golpe dispuesta a echar a correr si las cosas llegaran a ponerse feas.
-aquel es nuestro barco.
Al no escuchar respuesta alguna se giro y vio que los Shinigamis se habían perdido en algún lugar del barrio rojo. Maldijo con todas sus fuerzas la raza shinigami y su doble moralidad. Fuera como fuese el no volvería a
entrar a aquella repulsiva calle a buscar y a gritar como un loco. Si algo le molestaba en el mundo era que la gente lo viera “hablando solo”.
Mientras, a mitad del barrio de los farolillos rojos los
tres Shinigamis se preguntaban por que un Shinigami esquivaba humanos y por que un humano podía ver Shinigamis; Parecía el mundo al revés.
Los tres Shinigamis que se habían detenido en seco giraron sobre sus pies y miraron inquisitivamente a la mujer. Pocos centímetros de su piel estaban cubiertos pero los pocos centímetros que realmente interesaban a los Shinigamis resultaron ser los más ocultos.
La mujer, sorprendida los miro asustada, y esperanzada. Hacia ya tiempo que nadie la contrataba o siquiera la miraban y había llegado a cuestionarse su belleza, que en un tiempo no demasiado lejano tantas ganancias le había dado. Aparto las grandes gafas de sol de su mirada y detuvo la rotación del bolso al instante para comenzar un baile contoneante ensalzando su cuerpo tratando de caldear el ambiente.
Lo tres Shinigamis continuaron largo tiempo mirando
inquisitivamente el pecho de la prostituta lo que hizo que esta comenzara a asustarse. Después de un tiempo sin clientela había conseguido captar a unos muy raros que parecía tuvieran en mente un “menage au trua” u otra clase de servicios que ella jamás había aceptado.
-os gusta lo que veis?- pregunto con voz temblorosa.
- 50 euros servicio mínimo, solo acepto clientes de uno a uno. -Informo cesando el bailoteo de golpe dispuesta a echar a correr si las cosas llegaran a ponerse feas.
Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
Jon soltó un gran bostezo de indiferencia a las palabras de la chica.
-os gusta lo que veis?- dijo, y seguidamente prosiguió con las palabras - 50 euros servicio mínimo, solo acepto clientes de uno a uno. - Para nada le importaba aquello a Jon. Primero, no era de su tipo, era cara, ademas, tampoco parecía muy peligrosa, ni nada por el estilo, tan solo era una mujer de compañia haciendo su trabajo, y para acabar, en aquellos momentos estaban en medio de la misión. De pronto en aquel momento Jon recordó lo de la misión.
*-Mierda ... ¿Se habrá enfadado aquel chico?.* -Si giró lentamente para mirar al chico. Ya girado totalmente se dió cuenta de que no estaba. *-Genial-*. Pensó Jon con la cara descompuesta. -¿Y ahora que hago?*- Miró a sus dos compañeros y los vió aún observando a la mujer. Se sentó en el suelo, se cruzó de piernas y emepzó a pensar posibilidades para encontrar de nuevo al chico de la capa roja.
*-¿Lo busco yo solo?. No, aún sería peor, me perdería y liaría un pollo aún mayor. ¿Me vuevlo a la SS?. Tampoco, me podrían sancionar o algo por el estilo, y sería el haz de reír de la División. ¿Se lo comento a esos dos?. Venga, sí.-* Jon dió un salto para incorporarse cerca de sus compañeros y se lo comento:
-Etto ... chicos, vosotros por casualidad, ¿no habreis visto al chicho de la capa roja no?. Esque ... no esta. - Cada palabra que Jon decía la resultaba más pesada, asín que fué corto y precioso. Luego esperó respuesta de sus compañeros mientras la llubia aún le caía en la cara.
-os gusta lo que veis?- dijo, y seguidamente prosiguió con las palabras - 50 euros servicio mínimo, solo acepto clientes de uno a uno. - Para nada le importaba aquello a Jon. Primero, no era de su tipo, era cara, ademas, tampoco parecía muy peligrosa, ni nada por el estilo, tan solo era una mujer de compañia haciendo su trabajo, y para acabar, en aquellos momentos estaban en medio de la misión. De pronto en aquel momento Jon recordó lo de la misión.
*-Mierda ... ¿Se habrá enfadado aquel chico?.* -Si giró lentamente para mirar al chico. Ya girado totalmente se dió cuenta de que no estaba. *-Genial-*. Pensó Jon con la cara descompuesta. -¿Y ahora que hago?*- Miró a sus dos compañeros y los vió aún observando a la mujer. Se sentó en el suelo, se cruzó de piernas y emepzó a pensar posibilidades para encontrar de nuevo al chico de la capa roja.
*-¿Lo busco yo solo?. No, aún sería peor, me perdería y liaría un pollo aún mayor. ¿Me vuevlo a la SS?. Tampoco, me podrían sancionar o algo por el estilo, y sería el haz de reír de la División. ¿Se lo comento a esos dos?. Venga, sí.-* Jon dió un salto para incorporarse cerca de sus compañeros y se lo comento:
-Etto ... chicos, vosotros por casualidad, ¿no habreis visto al chicho de la capa roja no?. Esque ... no esta. - Cada palabra que Jon decía la resultaba más pesada, asín que fué corto y precioso. Luego esperó respuesta de sus compañeros mientras la llubia aún le caía en la cara.


Re: Misión 0 Grupo 3: Riku 7-Zak-jon-Byakuga-Haikara
La dama de la noche detuvo el molinillo de viento que era el bolso y se quitó las gafas de sol. A continuación comenzó a contonearse para nuestro supuesto deleite…
-¿Os gusta lo que veis?- dijo con voz trémula.- 50 euros servicio mínimo, solo acepto clientes de uno a uno.-continuó…
Esto empezaba a exasperarme…Iba a preguntarle cualquier cosa para evitar que siguiera vendiéndose, y tratar al mismo tiempo el tema de que nos pudiese ver. Pero ene se instante Jon habló.
-Etto... chicos, vosotros por casualidad, ¿no habréis visto al chico de la capa roja no? Esque... no esta. – comentó pesadamente.
Me pase la mano por el pelo mojado intentando aclarar mis propias ideas, esto cada vez era más caótico… El de la capa roja desaparecido y nosotros con una prostituta que podía vernos y no parecía percatarse de que no éramos personas normales, es decir, humanos.
Me dispuse a resolver el dilema más inmediato…pero nunca era fácil decirle a alguien que su vida había acabado, y que era un espíritu…Pero tampoco tenía mucho tiempo… Así que opté por al vía rápida, hacerle ver que no podía hablar con ningún transeúnte; o bien quedar como un idiota rematado, pero en ese caso sería humana y no tendrían más que perderla de vista.
Descubrí que tenía la mente en blanco, y no sabía que preguntarle…volví a elegir la vía rápida.
- Perdona, ¿podrías preguntarle la hora a cualquier transeúnte?-dije a sabiendas de lo estúpida que sonaba mi pregunta.
Esperé paciente la respuesta de la mujer, intentando aparentar que lo preguntaba en serio, y no lo tomase por alguna broma de mal gusto.
-¿Os gusta lo que veis?- dijo con voz trémula.- 50 euros servicio mínimo, solo acepto clientes de uno a uno.-continuó…
Esto empezaba a exasperarme…Iba a preguntarle cualquier cosa para evitar que siguiera vendiéndose, y tratar al mismo tiempo el tema de que nos pudiese ver. Pero ene se instante Jon habló.
-Etto... chicos, vosotros por casualidad, ¿no habréis visto al chico de la capa roja no? Esque... no esta. – comentó pesadamente.
Me pase la mano por el pelo mojado intentando aclarar mis propias ideas, esto cada vez era más caótico… El de la capa roja desaparecido y nosotros con una prostituta que podía vernos y no parecía percatarse de que no éramos personas normales, es decir, humanos.
Me dispuse a resolver el dilema más inmediato…pero nunca era fácil decirle a alguien que su vida había acabado, y que era un espíritu…Pero tampoco tenía mucho tiempo… Así que opté por al vía rápida, hacerle ver que no podía hablar con ningún transeúnte; o bien quedar como un idiota rematado, pero en ese caso sería humana y no tendrían más que perderla de vista.
Descubrí que tenía la mente en blanco, y no sabía que preguntarle…volví a elegir la vía rápida.
- Perdona, ¿podrías preguntarle la hora a cualquier transeúnte?-dije a sabiendas de lo estúpida que sonaba mi pregunta.
Esperé paciente la respuesta de la mujer, intentando aparentar que lo preguntaba en serio, y no lo tomase por alguna broma de mal gusto.

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